La exhaustiva disciplina y las restricciones resultantes hicieron que el servicio prusiano fuese notorio en toda Europa. Puesto que sus requerimientos físicos eran significativamente distintos, infantería, caballería y artillería compartían los mismos distritos sin problemas. Esta relativa tolerancia religiosa se manifestaba entre los capellanes, habiéndolos luteranos, calvinistas, católicos y hasta greco-ortodoxos. «Es un loco más en la corte de Prusia, y uno menos en la mía», declaró el rey de Francia, Luis XV, satisfecho de librarse de aquel incómodo autor. El reinado de Federico el Grande fue una continua sucesión de batallas en las que el genio militar del monarca quedó de manifiesto en repetidas ocasiones. Es así como en 1732 uno de sus agentes acabó bajo arresto en Hesse-Kassel por reclutamiento ilegal (Asprey, 1986: 94). De sobra es sabido el gusto de la Ilustración por imitar a los antiguos y Federico II no era una excepción. Sin embargo, el monarca se mostró arbitrario, obtuso y mal informado a la hora de tratar con ellos. HAYTHORNTHWAITE, P (2012). En 1740, nada más acceder al trono, invadió por sorpresa la rica región de Silesia, hasta entonces en manos de Austria. Posteriormente, Fernando de Brunswick mejoraría el modelo haciéndolo cilíndrico. Pero cuando su composición era la correcta permitía disparar con bastante rapidez. Cuando no estaba inserta se colocaba en una funda que colgaba del cinturón de la espada, aunque después de la batalla de Mollwitz (1741) Federico insistió en que debía permanecer fija al mosquete mientras el soldado estuviese de servicio (Duffy, 1974: 80). En 1751 el rey estipuló que las monturas de pelaje más oscuro, signo de calidad, fuesen para los coraceros, las de color negruzco o marrón oscuro para los dragones y las claras para la caballería ligera. Era un reino pequeño cuya ausencia de integridad territorial lo hacía extremadamente vulnerable. Pero la idea del orden de batalla oblicuo puede encontrarse tanto en teóricos militares clásicos (Flavio Vegecio Renato) como modernos (Montecuccoli, Folard, Feuquières, Puységur). Por su parte, ese mismo año el ejército de Federico consistía en nada menos que 89.000 soldados de infantería y 32.000 de caballería más 20.000 tropas guarnicionadas. Su razón de ser se explica más por el deseo de causar desgaste en los ejércitos enemigos a su paso por el territorio que por inspirar algún tipo de patriotismo. Entre 1753 y 1755 el monarca introdujo bayonetas más largas y sólidas para los hombres de las primeras filas, además del llamado kurzgewehr (una alabarda de trece pies de largo) para los suboficiales y para algunos hombres de la tercera fila, lo que equivalía a reintroducir la pica a pequeña escala, invirtiendo de manera puntual una tendencia que comenzó 60 años atrás. Buena parte del mérito corresponde a su general, el célebre Federico Guillermo von Seydlitz. Osprey, Oxford. En parte recurriendo a la requisa de los mismos en los territorios conquistados, como Sajonia, pero también gracias a los caballos polacos que los bien pagados asentistas judíos del monarca se encargaban de enviarle. Este mosquetero ascendería a la nobleza con título de Krauel von Ziskaberg. Unidades como estas nacieron en Pomerania, Prusia Oriental, Neumark, Kurmark y el distrito de Magdeburgo, dando un total de 17.000 hombres alistados en las milicias. Tras la Guerra de los Siete Años, muchos militares de Europa intentaron imitarles, pero los «prusomaníacos» rara vez vieron algo más que detalles de uniformes y tácticas que realmente no tenían importancia. Los prusianos también tenían el beneficio de la continuidad y la estabilidad en sus instituciones militares, porque el Viejo Fritz cambió muy poco en el equipamiento y la rutina desde los tiempos de su padre. Un soldado llamado Liebler se refería a estos como «enemigos del Evangelio». A continuación se desató una batalla contra los granaderos de la unidad en la que una bala pasó a través del sombrero del Príncipe de Bernburg. Cada bala perdía su capacidad letal tras recorrer 100 metros, aunque en salvas cerradas y a corta distancia podía destrozar a un hombre. Una vieja regulación incluso especificaba que era deseable que no tuviesen un aspecto afeminado, por el contrario, el granadero ideal debía presentar un semblante curtido, cabello oscuro y un bigote vigoroso (Duffy, 1974: 70). La relación recíproca entre el feudo y el regimiento y entre el cantón y la compañía daba lugar a la percepción por parte de la población rural de que los sistemas social y militar eran uno solo (Dwyer, 2001: 206). En este sentido es de obligada mención la persona de Hans Joachim von Zieten, quien como los primeros húsares prusianos estaba lejos de parecerse al soldado ideal. Lo único que sí se puede decir que sea suyo es el empleo del término «oblicuo» para definir a esta maniobra. Compuso varios libros en la lengua de Molière, como su tratado juvenil Anti-Maquiavelo, en el que criticaba con dureza las intrigas y estrategias del autor italiano, así como numerosos opúsculos y prefacios en los que desarrollaba las ideas anticlericales y libertinas de la Ilustración. Federico II tocando la flauta travesera en un concierto en el palacio de Sanssouci. También me veréis gestionando los perfiles de nuestras redes sociales. 1600-1947. El Reino de Hierro. A. von Henzel. Es ahora cuando se empieza a aceptar la teoría de que el ímpetu del galope siempre atemorizaba a una caballería que avanza a un paso más lento, algo que durante mucho tiempo se había evitado por el miedo a perder la cohesión del trote. Una figura inmensa, con luces y sombras, que sin duda hizo inmortal su reino, por lo que es recordado con el nombre de Federico el Grande. Sin embargo, incluso antes de la Guerra de los Siete Años, Federico también tuvo que permitir las salvas masivas desde la primera línea, reduciéndose el fuego por pelotones a dos o tres batallones por cada flanco. Una segunda fuente importante de soldados para el ejército prusiano fueron los extranjeros, la mayoría de los cuales se naturalizaba al casarse con mujeres nativas. Aun así, cuando entre 1766 y 1769 las reclutas comenzaron a llevarse a los pastores, afectando con ello a la industria lanera que era uno de los pilares de la economía, el Directorio General protestó y obtuvo licencias especiales para ellos (Johnson, 1975: 264). Además existía cierto intercambio de hombres entre los regimientos ligeros y pesados bajo el principio de que cada uno de los tres brazos de la caballería debía ser capaz de realizar las funciones de los otros dos. Durante las comidas en los barracones debía leerse un poco sobre la historia de Brandeburgo o extractos del Arte de la Guerra de Feuquieres, tal y como se les leía la Biblia a los monjes en el refectorio. Los mejores hombres se incorporarían a una unidad regular para el servicio y recibirían instrucción con el regimiento correspondiente, mientras que el resto pasaría a servir en una guarnición de esa misma área y actuarían como una reserva para el regimiento de campo (Marston, 2001: 20). Este mosquete era ante todo un arma de disparo rápido, al menos en comparación con la tecnología anterior, y su concepto base era que los cuerpos de infantería se acercasen a lo largo de una línea de avance determinada lanzándose descargas devastadoras a poca distancia. En 1739, en vísperas de la Guerra de Sucesión Austriaca, la totalidad del Estado Mayor del ejército era aristócrata, y de sus 211 oficiales superiores solo 11 eran plebeyos (Anderson, 2001: 61). No era preciso y tenía un alcance limitado, pero el disparo exacto o a mucha distancia tampoco era su papel previsto. WINTER, M. Zieten: la extraordinaria vida de un húsar (24 de octubre de 2016) Desperta Ferro (24). Salamina, Málaga. Nueva York, Ticknor & Fields. También se intensificaría la instrucción en ingeniería y francés (Asprey, 1986: 145). Prueba de ello es la acción de Neumarkt (1757), donde demostraron su valía contra los croatas y además actuaron desmontados. Acaso se puede decir que los húsares eran algo distintos, porque al principio los prusianos no estaban familiarizados con el rol de la caballería ligera. El sistema cantonal introducido en 1732-1733 dividía el reino en distritos basados en el número de «hogares». De esta forma, los hombres recibían adiestramiento sin que ello tuviese repercusiones materiales en la economía del Estado. Esto funcionó tan bien que en 1760 se generalizó para todas las unidades, aunque los húsares ya venían trabajando así desde mucho antes. Se te ha enviado una contraseña por correo electrónico. El rey solo retuvo a unos pocos de estos oficiales en el cuerpo de artilleros, donde los ingenieros eran valorados por su formación superior. La preminencia aristocrática se basaba concretamente en los Junker como clase análoga a la private gentry inglesa o a la noblesse d’épée en Francia (Duffy 1987: 30). Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Técnicas bélicas del mundo moderno (1500-1763) Equipamiento, técnicas y tácticas de combate. Aquellos no aptos para vestir el uniforme simplemente lo hacían de muchas otras formas, como con el pago de impuestos, la cesión de viviendas para el acuartelamiento, la producción de alimento para los soldados, la cría de animales de tiro para fines militares, la venta de forraje a precios fijos o las prestaciones de trabajo obligatorio en la nueva red de fortalezas construida a lo largo del país…Todas estas actividades contribuyeron al proceso de integración entre el ejército y los súbditos. En contraste con la mayoría de sus rivales, el ejército prusiano había carecido de este tipo de infantería ligera hasta el reinado de Federico el Grande y no tenía nada similar ni en compañías regulares ni en cuerpos irregulares como los croatas de los Habsburgo o los Highlanders de la Corona británica. Sin embargo, golpear a un soldado en retirada bastaba a menudo para hacerle volver a su lugar en las filas (Berkovich, 2017: 99). El ejército se estaba desangrando lentamente en número y calidad de hombres para 1759. Modern Wars in Perspective. El rey pensaba que los alemanes no eran tan aptos para esta tarea y cuando su hijo ascendió al trono apenas había nueve escuadrones de este tipo. Pero una economía de subsistencia de base agraria como la de Prusia, o cualquier otro reino en aquella época, difícilmente podía soportar la pérdida de su mano de obra durante los años más productivos de su vida. Los granaderos eran tropas agresivas con una gran versatilidad en combate, seleccionadas especialmente de entre hombres robustos, en edad madura y resistentes en la marcha. MÖBIUS, K., MÖBIUS, Sascha (2019) Prussian Army Soldiers and the Seven Years’ War. Mary Fulbrook. En la posterior guerra de los Siete Años, entre 1756 y 1763, provocada por el intento de María Teresa de Austria de recuperar Silesia, Federico volvió a obtener resonantes victorias en el campo de batalla: en Rossbach (5 de noviembre de 1757) derrotó a las tropas coaligadas de Francia y Austria, mientras que en Leuthen, justo un mes más tarde, doblegó al ejército austríaco en condiciones especialmente difíciles. Akal, Madrid, 2009. Aunque había muchos otros factores que contribuían a reducir la velocidad, como la cantidad de arreos que cargaba cada soldado, el estruendo de las armas que dificultaba escuchar las órdenes de los oficiales o el humo que restaba visibilidad. El hombre que efectuó ese disparo fue condenado a morir en la rueda, 16 de los cabecillas serían ahorcados y el resto fueron baqueteados. Por su parte, los dragones habían renunciado a su rol original de «infantería montada» antes del ascenso al trono de Federico, pero aún había varios elementos de su equipamiento que revelaban este antiguo cometido. Federico también observó de cerca las innovaciones militares de otros ejércitos. The Psychology of Honour. El saqueo de propiedades civiles en zonas devastadas por la guerra era en ocasiones necesario para la supervivencia, pero rara vez ofrecía posibilidades de enriquecimiento como ocurría con el botín obtenido durante el combate. A menudo estos hombres portaban hachas por su papel destacado durante los asedios (Jörgensen et al., 2012, 55). Un caso bien conocido es el rico y «decadente» bagaje del ejército francés en Rossbach, que incluía pelucas empolvadas, batas, redecillas para el pelo, sombrillas, camisones y hasta loros. Aun así, conviene aclarar hasta qué punto eran reales ese tipo de medidas. Los oficiales extranjeros no sufrieron discriminación como los de clase media, por lo que hubo entre ellos renegados austriacos y de otros estados alemanes del Sacro Imperio, así como numerosos rusos y franceses, e incluso un turco (Haythornthwaite, 2012: 5). Las de esta época tenían una hoja estrecha, de sección triangular, soldada a una manga metálica que se ajustaba sobre la boca del mosquete. Muchos de ellos se formaban en el cuerpo de cadetes de Berlín creado en 1717. En una palabra, Federico vivía sin corte, sin consejo y sin culto". "Nunca entraban en palacio ni mujeres ni sacerdotes. ¿Pero era realmente el orden oblicuo un pensamiento original? El Feldjäger-Corpszu Fuss demandaba hombres ágiles y enérgicos con conocimientos de campo y lo bastante inteligentes y leales como para luchar en formaciones dispersas. Las décadas que siguieron a la Guerra de Sucesión Española vieron una serie de cambios que permitieron el desarrollo de la guerra de línea hasta su máxima expresión gracias a las innovaciones en las tácticas y métodos de disparo. También destacaron por la incorporación de hombres de otras provincias que no cumplían las características físicas o de lealtad de los pomeranos y brandenburgueses, creándose 16 regimientos nuevos tras la conquista de Silesia. Además, su reino no gozaba de la protección de un cinturón de fortalezas como Francia o de una profundidad estratégica como la de Austria y Rusia, por lo que solo podía jugárselo todo en batallas decisivas y forzar a un enemigo tras otro a retirarse de la contienda. DUFFY, C (1987). Uno de ellos era su uniforme: carecían de coraza y vestían una casaca de soldado de infantería con las solapas abiertas. Además, puesto que carecían de aliados a los que rendir cuentas, y dado que el comandante en jefe era el propio soberano, el proceso de toma de decisiones era muy simple. Napoleón consideraba esa batalla «una obra maestra de movimiento, maniobra y resolución». En el reinado de Federico, rey de Prusia, había un molino cerca de Potsdam, el cual interceptaba la vista de las ventanas de Sans Souci. Sin embargo, este modelo no estuvo exento de críticas. El barón Mardefeld reclutaría unos cuantos oficiales de caballería rusos sin preocuparse demasiado por su coraje o valía. Al principio esta unidad apenas constaba de 60 hombres, pero para 1760 alcanzó el volumen de un batallón, lo que da cuenta de su éxito. También influye el que solo en la campaña del año anterior Federico hubiese perdido la asombrosa cifra de 20.000 caballos ¿Cómo podía Prusia afrontar estas pérdidas? SHOWALTER, D (2012). A menudo se ha sugerido como posible inspiración la práctica de fortalecer un ala de un ejército para envolver a la del enemigo en la Guerra de la Sucesión Española, demostrada en batallas tan decisivas como Blenheim, Ramillies y Turín. Se buscaban hombres grandes, altos y bien formados, capaces de manejar los fusiles de barril largo que en esa época eran aún de avancarga. En una palabra, Federico vivía sin corte, sin consejo y sin culto». Sala de las Conchas en el Nuevo Palacio de Potsdam, próximo a Sanssouci y diseñado por Carl von Gontard en 1764. The Magnificent Enigma. El reclutamiento prusiano a menudo había sacado hombres de pequeños estados vecinos, una costumbre muy alemana, por otra parte. SHOWALTER, D. El rey del Ejército y el Ejército del rey (24 de octubre de 2016) Desperta Ferro (24). Federico rara vez mencionaba a la artillería en sus reportes de batallas y durante la mayor parte de su reinado este cuerpo no tuvo un jefe reconocible. A falta de una infantería ligera nativa, el monarca prusiano también hubo de recurrir a «batallones libres» (Freibataillone) y trató de atraer a ciertos mercenarios extranjeros de dudosa reputación y eficacia. En caso de que un batallón se viese superado por una temible carga de húsares o jinetes croatas, el oficial de turno recurría al heckenfeuer (fuego trasero o fuego de retaguardia), que era una especie de escaramuza controlada. Pese a lo cual, por la íntima relación entre religión y honor militar, unida a las antiguas rivalidades existentes tras años de conflictos, nada de esto entraba en contradicción con que el enfrentamiento con los austriacos se presentase en parte como una guerra contra los católicos. Londres y Nueva York, Routledge. Los escuadrones de la caballería pesada prusiana protagonizarían cargas en muraille (rodilla con rodilla o bota con bota) demostrando gran agresividad. Gran intérprete de flauta travesera, poeta notable, filósofo atento, erudito y amante de las letras, encarnó durante el siglo XVIII ese tipo de monarquía y de gobierno que tanto preconizaban los filósofos del Siglo de las Luces. Pero una vez finalizada la Guerra de los Siete Años, los escasos burgueses que se habían abierto paso hasta la oficialidad serían purgados del ejército, de manera que en 1786 solo 700 hombres de un cuerpo de oficiales de unos 7.000 no eran aristócratas (Mollo, 1977: 10). Londres y Nueva York, Routledge & Kegan Paul. En esta extraordinaria ejecución, los «muros móviles» eran flanqueados por fuego de artillería coordinado a medida que los cañones prusianos se trasladaban de una posición de fuego a otra a lo largo de la línea de ataque. Descubre lo extraordinario del ser humano y el planeta, Viaja a los lugares más lejanos del mundo, Explora los secretos que guarda la historia, FORMA PARTE DE UNA COMUNIDAD INTERNACIONAL DE CULTURA, Y disfruta de un espectacular número cada mes en tu casa. Yale Univ Press, New Haven. En lugar de presentar batalla en paralelo al ejército rival, Federico trataba de concentrar más soldados en un ala (que solía reforzarse con caballería) y emplearla para asestar un gran golpe contra el ala más débil del contrario o incluso a su flanco. Federico el Grande de Prusia. Pero el caso de Prusia esto iba todavía más lejos, pues allí representaban regularmente hasta las tres cuartas partes del gasto público, incluso en tiempos de paz (Showalter, 2016: 14). La infantería prusiana, entrenada durante muchos años bajo la tutela del príncipe Leopoldo de Anhalt-Dessau, conocido por las tropas como el Viejo Dessauer o der Schnauzbart (el Bigote), empleaba así un complicado sistema desarrollado por él mismo y por el duque de Marlborough durante la Guerra de Sucesión Española. El problema principal era encontrar el temple adecuado, ya que si el metal utilizado era demasiado blando se doblaría dificultando su inserción y retirada del cañón. Las tácticas en el campo de batalla en ocasiones podían resultar rígidas y estereotipadas. Por otra parte, resulta llamativo el hecho de que prácticamente todos los regimientos de caballería abandonasen esta clase de prácticas. Esto pudo costarle su permanencia en el ejército más de una vez. Federico el Grande, un enigma de 300 años. Pero, sin duda, una de las unidades más singulares de este tipo era el Regimiento nº 9 de Húsares Bosniacos (Bosniakenkorps) armados con lanzas y dotados de turbantes o colbacs de piel y uniformes de estilo oriental. Muchos soldados retirados se desempeñaban como guardias, conserjes, buhoneros, vendedores ambulantes, ordenanzas…(Johnson, 1975: 265). Apúntate a los newsletter que más te interesen y recibe gratis los mejores reportajes, fotografías, y noticias cada semana en tu email. Todavía quedaba muy lejos el Landsturm de la Guerra de Liberación de 1813-1814, pero la tendencia a la nacionalización del ejército aparentemente cambió la imagen del «partisano», esto es, de los cuerpos voluntarios (Freikorps o Freitruppen). Los sajones incorporados forzosamente en Pirna siempre se mostraron reacios a servir bajo el mando de Federico y protagonizaron continuas deserciones. Otra clave de este sistema es que los conscriptos retornaban a la vida civil y a sus profesiones quedando exentos de servicio durante diez meses, por lo que solo habían de pasar en los cuarteles los dos restantes. Jürgen Kloosterhuis le denominó como «el húsar de manual» y el propio Federico II le condecoró con la Orden Pour le Mérite tras destacarse en la batalla de Rothschloss. MOLLO, J (1977). Acabó con el Antiguo Régimen y consagró la libertad y la igualdad ante la ley, bases del actual Estado de derecho. La marcha de las tropas prusianas sobre Sajonia, Mecklemburgo y la Pomerania sueca vino acompañada de las oportunas «contribuciones», una auténtica rapiña que unida a los generosos subsidios británicos proporcionó un notable desahogo a las finanzas de la Corona. En terrenos boscosos o montañosos, las grandes formaciones lineales tuvieron dificultades para marchar y actuar con libertad de movimiento. Frederick the Great: a military life. Voltaire aclara sobre estos tête à tête: «Las cosas no llegaban hasta sus últimas consecuencias». Voltaire llegó a Prusia en 1750, tras la muerte de su amante, la marquesa Du Châtelet, y estuvo en la corte durante tres años. La búsqueda de ambiciones poco realistas ya había arruinado a otros estados alemanes como Baviera o el Palatinado, por lo que cuando Federico acabó con la neutralidad pro-imperial de su padre emprendiendo una política tan agresiva podría haber conducido a su país al desastre. Además, como un proceso de selección al azar parecía demasiado irracional para un rey ilustrado como Federico Guillermo, una gran cantidad de grupos socioeconómicos estaban exentos de cumplir con la obligación del servicio militar: aristócratas, hombres de negocios, terratenientes, aprendices de un amplio espectro de oficios, trabajadores textiles, estudiantes de teología, colonos agrarios de primera generación…la lista crecía cada año y cada categoría tenía su base lógica (Showalter, 2012: 21). A comienzos del reinado de Federico II el número de habitantes de las provincias prusianas no excedía las 4.500.000 almas. Frederick the Great’s Army (2): Infantry (Men-at-Arms Book 240). El mayor ejemplo de una conspiración de desertores tuvo lugar en Halle, tras la Guerra de los Siete Años, cuando 360 soldados sajones del Regimiento de Anhalt-Bernburg trataron de huir para alcanzar la frontera cercana, pero fueron delatados y emboscados. ... (1756-1763), con la que Prusia se convirtió en potencia a costa de millones de vidas propias y ajenas. Federico fue también un partidario de la tolerancia religiosa: dio acogida a artesanos protestantes de Bohemia que huían de imposición de catolicismo por Austria, y permitió a los judíos gozar de libertad de enseñanza. La montura por excelencia de coraceros y dragones eran los robustos caballos de los estados del norte de Alemania, particularmente los infatigables caballos de Holstein, cuya resistencia quedaría más que demostrada en la batalla de Soor (1745), cuando 26 escuadrones prusianos cargaron cuesta arriba sobre un terreno quebrado dispersando a los austriacos de la loma de Graner-Koppe. En buena medida, los combates en tiempos de la Guerra de los Siete Años se asemejaban bastante a acercar una llama a dos velas y observar cuál se derretía primero (Showalter, 2016: 15). Esta era una idea todavía muy vigente en el pensamiento militar, compartida por grandes generales como Mauricio de Sajonia y Jean Charles de Folard (el Vegecio francés), los austriacos Thüngen o Khevenhüller o el teórico militar prusiano Georg Heinrich von Berenhorst (hijo natural de Anhalt-Dessau). Osprey, Oxford. Los 30 regimientos de coraceros existentes iban armados con dos pistolas y una carabina, excepto oficiales y suboficiales, que prescindían de esta última. Una relación desafortunada que se debe en buena medida al hecho de que la artillería estuviese considerada como un arte sucio y burgués, demasiado técnico y que exigía un trabajo duro y sin glamur. Antes todas las compañías de infantería habían tenido este tipo de soldados entre sus filas, pero más adelante se amalgamaron para formar batallones propios de 700 hombres entre tropa y oficiales (Seaton, 1973: 9-10). Para ello vestían un práctico uniforme verde con chaleco y calzones de cuero e iban armados con el característico Büchse, una carabina de calibre pesado utilizada para cazar jabalíes. Federico II era todo lo contrario a su progenitor, Federico Guillermo I, apodado el Rey Sargento por su marcial severidad. Además no tenía un gran alcance. Voltaire se convirtió en el chambelán de Federico, y durante aquellos años asesoró literariamente al «Salomón del Norte». Uno de ellos, el Regimiento nº 5 de Dragones, el de los llamados Dragones de Bayreuth, se convertiría en una de las unidades más destacadas por su ya citado papel en la batalla de Hohenfriedberger (1745). Esfera de los Libros, Madrid. La solución pasaba por sacar al enemigo del propio campo. Así, en la batalla de Leuthen (1757) la línea austriaca tenía 7,2 km mientras que la prusiana tenía algo más de 3,2 km (Marston, 2001: 16).

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